‘No es país para viejos’, casi una obra maestra

Comencemos por una evidencia. La última propuesta cinematográfica de los hermanos Joel y Ethan Coen 'No es país para viejos' está basada en la novela homónima de Cormac Mc Carthy, premio Pulitzer 2007. No solo este mundo, sino el universo entero debe conocer ya que la película está cosechando una amplia multitud de premios en festivales de todo el mundo y ha logrado lanzar definitivamente la carrera de Javier Bardem en Hollywood, puesto que ha permitido su nominación al Oscar como actor secundario.
De momento, a éste las cosas le están yendo bien y ha ganado casi todos los premios a los que optaba, incluyendo el Globo de Oro. Además, los Coen también están nominados a los Oscar (mejor dirección) y la cinta opta a la candidatura a mejor Película de 2007. No parece exagerado, puesto que 'No es país para viejos' es una buena película. Oscura, directa, cruda y violenta. Todo ello con la seña de identidad propia de los hermanos Coen, de los que se celebra su regreso tras las menores 'Crueldad Intolerable' (2004) y 'The Ladykillers' (2005).
Está impregnada de una atmósfera particular y salvaje que atrapa al espectador. La presencia de Javier Bardem como el psicópata asesino en serie Anton Chigurn es un acierto total. Una interpretación que deja huella. Bardem se come la pantalla y logra dar credibilidad total a un personaje que será uno de los villanos más recordados del cine en el futuro (a la altura de otros inolvidables como Hannibal Lecter, por ejemplo).
Tommy Lee Jones y Josh Brolin completan un triángulo de protagonistas que se resume en la huida de un hombre que halla un maletín lleno de dinero (Brolin) y la persecución a la que le somete Chigurn, a su vez perseguido por el sheriff del condado (Lee Jones).

La acción avanza con calma casi siempre, pero esta ralentización se ve impregnada de unos cuantos momentos que caen de golpe premeditadamente gracias al talento de los Coen y se transforman en zarpazos al espectador (disparos y tiroteos inesperados, algún coche a la fuga...).
Los Coen narran visualmente con maestría lo que Mc Carthy narró literariamente. Muchos de los planos son lentos, pero descriptivos y con información y suspense suficientes. Todos los elementos van dando forma a un buen espectáculo de cine (insisto, soberbio Bardem) que, de no ser por algún diálogo de Lee Jones pretendiendo ser profundo ante su inminente jubilación y un final que podría haber mejorado ostensiblemente, hubiera sido una auténtica obra maestra. Para muchos lo será. Para mí, el final cojea lo suficiente. Aún así, el resultado es muy bueno y será satisfactorio para la mayoría de los amantes del séptimo arte.
Podríamos situarlo quizá en la línea o rayando el nivel de 'Fargo' (1996), la mejor de sus películas en mi opinión. Y ahora llega el momento de confesarles que aún compartiendo la admiración que sienten muchos seguidores de los Coen por 'El gran Lebowski' (1998), uno siente debilidad por su ópera prima 'Sangre fácil' (1984) y la oscura 'El hombre que nunca estuvo allí' (2001).



angel theangel dijo
Muy de acuerdo con usted amigo...casi una obra maestra, pero ese final lastra bastante...a pesar de eso me lo pasé muy bien en el cine.
Pero por dios...ese final!!!!
18 Febrero 2008 | 04:14 PM