'Luz silenciosa': Belleza para ver con mucha cafeína

El realizador de "Japón" y "Batalla en el cielo" vuelve a las andadas con una película transgresora: "Luz silenciosa". Con esta historia Carlos Reygadas logró en Cannes el Premio del Jurado. Además, fue la película elegida por México para participar en los Oscar, aunque no llegó a ser seleccionada. A mí me gustó su belleza visual y estética, pero se me hizo eterna por su pretendida lentitud y su duración de casi dos horas y media.
La historia es interesante: Johan vive con su mujer y sus siete hijos en el norte de México. Todos son menonitas, es decir, pertenecen a una comunidad puritana y pacifista de origen europeo que vive del trabajo rural y sin avances tecnológicos, en condiciones similares a los amish de Estados Unidos. El problema es que Johan se ha enamorado de otra mujer y no sabe qué hacer...

Hay que ser sincero y decir que no es una película fácil. La visión de "Luz silenciosa" supone un esfuerzo desmesurado, incluso para cualquier cinéfilo. El esfuerzo resulta a ratos excesivo y la suma de imágenes bellas no es suficiente para realizar una gran película.
Demasiado exceso, recargamiento, barroquismo... son elementos que se mezclan con planos bellísimos de postal del paisaje mexicano. Vemos un amanecer y un anochecer. La metáfora de un ciclo vital que deja a los personajes al borde de la simpleza, siendo parte de la naturaleza.
Pero el mayor problema es que el mexicano Carlos Reygadas trata de hacer una revisión explícita y sin reservas de esa obra maestra del cine de Ordet: La Palabra. Como si fuera algo sencillo de conseguir intenta homenajear algunos pasajes decisivos de aquella cinta. No lo consigue y además, al menos en mi opinión, se pasa de metraje, ralentizando muchísimo cada uno de los planos.



Cerezo dijo
Me resultó plúmbea de narices.
Bastante de acuerdo, vaya.
BESÍSIMOS.
27 Febrero 2008 | 07:50 PM