'El último gran mago': Houdini y el complejo de Edipo
La magia. Ese salto a lo desconocido. Tras recientes intentos de plasmar este apasionante mundo en la gran pantalla como ‘El ilusionista’ o ‘El prestigio: el truco final’, le toca el turno a ‘El último gran mago’, que me parece irregular, como las dos anteriores citadas.

Aunque la vida del mago Harry Houdini es probablemente una de las más interesantes y atractivas que pueden ser tratadas en el mundo del cine, es una pena que no se logre algo redondo en esta ocasión.
La personalidad de Harry Houdini, el escapista más famoso de la historia, es mostrada a modo de pinceladas y una de ellas deja sobre el lienzo que nuestro protagonista poseía el complejo de Edipo. Precisamente por eso, por poder comprobar algunas pequeñas facetas de la biografía de este artista es por lo que más merece la pena acercarse a esta película, rodeada de una atmósfera de historia de amor que la hace decaer un poco.
Y es que por desgracia, cuando uno se va adentrando en la historia, descubre que el reto principal de su directora (la australiana Gilliam Armstrong) es hablar de un pasaje imaginario de Houdini centrado en un romance extraño que no se ha confirmado y edulcora un poco el resultado final, que podría haber sido más atractivo.
Aún así, digamos a su favor que se logra algo de entretenimiento en bastantes escenas y una pareja protagonista atractiva que mantiene un digno nivel. Guy Pearce y Catherine Zeta Jones son los encargados de encarnar a los enamorados, y eso siempre es atractivo para la pantalla, tanto por su físico como por su esfuerzo interpretativo.
Y es que nuestro ‘Memento’ particular se ha reconvertido y trata de mantener el nivelazo que logro en aquella ocasión con su personaje lleno de tatuajes. Y la Jones es tan guapa que siempre parece mucha más Jones.





Nohemi dijo
Pfff, no me apetece nada. HE oido muy malas criticas y me suena peli de A3 de domingo a mediodia.
Saludos
6 Abril 2008 | 12:26 PM