"Revolutionary Road" trata una historia de amor entre dos personajes encarnados por una de las parejas más famosas de la historia contemporánea del cine: Kate Winslet y Leonardo DiCaprio...(Esto ya se sabía).

Once años después de que James Cameron les uniera artísticamente en una aventura en el célebre barco que acaba sumergido en el océano ("Titanic"), el actual marido de Winslet, Sam Mendes, opta por reunirles de nuevo en una de sus mejores obras -junto a su notable debut "American Beauty" y la oscura y justamente halagada "Camino a la perdición"-.  (Esto quizá también se sabía).

Ahora vamos con lo interesante:

En "Revolutionary Road" Sam Mendes retrata cada detalle y escenario con mucho mimo visual y permite al espectador recrearse en planos sobrios pero limpios y muy cuidados, que forman secuencias lentas pero necesarias. A ello se le unen unas interpretaciones de bandera.

Que Leonardo Di Caprio vuelva a ser ninguneado en las famosas galas de premios de cine hollywoodienses es de delito mayor. Es cierto que Kate Winslet ha acaparado las miradas por su doble premio en los Globos de Oro (se llevó el de mejor actriz principal precisamente por su interpretación en esta "Revolutionary Road") pero Leonardo DiCaprio no solo está a su altura en este caso, sino que la supera.

A DiCaprio le ocurre lo que a muchos actores guapos. Muchos no le tragan y le toman por mal actor pero a los que lo hacen les animo a que descubran en esta ocasión cómo ha evolucionado porque pocas veces ha estado mejor. El joven y delicado rubio se torna en un prodigio que encarna a Frank Wheeler, un tipo que tiene un trabajo deshumanizado de oficina en la sociedad estadounidense de los años 50. Winslet interpreta a April, su mujer. Los planteamientos de la pareja de evolucionar personalmente y llenar su vida de más felicidad y no solo de un sueldo que los haga subsistir son mensajes que siguen presentes en nuestros días.

No solo es una buena película por su apuesta formal e interpretativa. Tiene un mensaje que engloba la complejidad de las relaciones de pareja, de las que muchas veces es difícil comprender su deterioro.

Los secundarios están brillantes (los cinéfilos nos alegramos de volver a ver a Kathy Bates y nos apuntamos el nombre de Michael Shannon, posible ganador del Oscar como mejor actor de reparto) y los diálogos son de una magnitud notable. Los peros que hacen que esta cinta no logre un nivel maestro vienen precedidas de una longitud de metraje innecesario. El sutil truco de presentarnos a la pareja feliz norteamericana con dos niños a los que luego Sam Mendes ignora en multitud de escenas sin ninguna razón ni explicación lógica puede ser perdonable. De hecho, la cinta gana muchísimo cuando solo están en pantalla Winslet y DiCaprio discutiendo como si de un matrimonio en continuo desgaste se tratara.

"Revolutionary Road" es más que recomendable y contribuye a que 2009 haya comenzado regalándonos buen cine en general. Tirón de orejas para la Academia de Hollywood por condenarla al ostracismo en la gala de los Oscar.